Nacimiento en Kensington
Adeline Virginia Stephen nace en Londres, hija de Leslie Stephen y Julia Prinsep Stephen.
Una biblioteca de pensamiento
Pensar con libertad exige una habitación, una renta y una tradición.
Novelista, ensayista y editora inglesa, Virginia Woolf convirtió la novela en un medio para seguir la conciencia de un instante a otro. En Una habitación propia y Tres guineas examina cómo el dinero, la educación, la propiedad y la exclusión determinan quién puede escribir y pensar, y vincula la autoridad paterna en el hogar con el militarismo y la guerra. Sus ensayos defienden una manera libre, no profesional, de leer y juzgar.
Adeline Virginia Stephen nace en Londres, hija de Leslie Stephen y Julia Prinsep Stephen.
Tras la muerte de su padre se instala en Gordon Square con sus hermanos y publica su primera reseña.
Se casa con Leonard Woolf, publica Fin de viaje y funda con él la Hogarth Press.
Aparecen El lector común, La señora Dalloway, Al faro y Orlando, y da en Cambridge conferencias sobre las mujeres y la novela.
Una habitación propia, Las olas y Tres guineas examinan la escritura, la conciencia y las raíces de la guerra.
Se quita la vida en el río Ouse el 28 de marzo; Entre actos se publica póstumamente.
Adeline Virginia Stephen nació en Londres el 25 de enero de 1882, hija del crítico y editor Leslie Stephen y de Julia Prinsep Stephen. Mientras sus hermanos iban a Cambridge, ella se formó sobre todo en casa, con la biblioteca paterna y clases particulares, además de cursos de griego, latín, alemán e historia en la sección femenina del King’s College de Londres. Los veranos en St Ives, en Cornualles, alimentaron después Al faro. A la muerte de su madre en 1895 y a la de su padre en 1904 siguió, en cada caso, una grave crisis. Más tarde escribió sobre los abusos de sus medio hermanos, y la educación desigual de hijos e hijas se convirtió en un tema constante de sus ensayos.
Desde 1904 los hermanos Stephen vivieron en Gordon Square, en Bloomsbury, donde los amigos de Cambridge de Thoby Stephen se reunían los jueves por la noche; aquel círculo pasó a llamarse grupo de Bloomsbury. Virginia empezó a reseñar libros para el Times Literary Supplement y dio clases nocturnas a trabajadores en el Morley College. En 1912 se casó con Leonard Woolf, escritor que había servido en la administración colonial de Ceilán. Su primera novela, Fin de viaje, apareció en 1915 tras una larga enfermedad. En 1917 la pareja fundó la Hogarth Press, que imprimió sus relatos experimentales y publicó después La tierra baldía de T. S. Eliot y traducciones inglesas de Freud.
El cuarto de Jacob, La señora Dalloway y Al faro rompieron con la novela realista de trama y descripción para seguir los desplazamientos de la conciencia, la memoria y el tiempo. En El lector común, publicado en 1925, y en ensayos como «Modern Fiction», Woolf sostuvo que la ficción debía registrar la mente corriente y no el mobiliario de la vida social. Orlando, escrito para Vita Sackville-West, jugó con libertad con la historia y el género. En 1928 dio conferencias en Newnham y Girton, los colleges femeninos de Cambridge, sobre las mujeres y la novela; de ellas nació en 1929 Una habitación propia, que vincula la creación literaria con la renta, la intimidad y la herencia.
En los años siguientes Woolf publicó Las olas, Los años y una biografía del crítico Roger Fry, mientras el fascismo se extendía por Europa; su sobrino Julian Bell murió en la guerra civil española en 1937. Tres guineas, publicado en 1938, responde a un hombre que pregunta cómo impedir la guerra y remonta el militarismo a la exclusión de las mujeres de la educación, las profesiones y la vida pública. Durante el Blitz, las casas londinenses de los Woolf fueron bombardeadas. El 28 de marzo de 1941, temiendo una nueva crisis, se ahogó en el río Ouse, cerca de Rodmell. Entre actos se publicó póstumamente, y sus diarios, cartas y ensayos aparecieron después en ediciones críticas.
Sus novelas y ensayos ocupan un lugar central en el modernismo literario, la crítica feminista y la reflexión filosófica sobre la literatura; Una habitación propia sigue siendo uno de los ensayos feministas más leídos. Lectores posteriores han examinado también el privilegio de clase y los supuestos raciales de algunos pasajes, de modo que su obra se lee como argumento fundacional y como texto que discutir.
Fuentes y referencias