Primer humanismo francés · filosofía moral y política · c. 1364 – c. 1430

Cristina de Pizán

Responder a las autoridades con razón, historia y experiencia.

Venecia · París · Poissy
Retratos: evocaciones artísticas
Biografía

El hilo de una vida.

Nacida en Venecia y criada en la corte francesa, Cristina de Pizán enviudó a los veinticinco años y vivió de su pluma, supervisando la copia de sus propios manuscritos. En poemas, alegorías, obras históricas y tratados políticos rebatió la misoginia letrada, defendió la instrucción de las mujeres y aconsejó a los príncipes sobre el buen gobierno en plena guerra civil.

1364–1368

De Venecia a París

Nacida en Venecia, se reunió de niña en París con su padre, Tommaso da Pizzano, médico y astrólogo de Carlos V.

1379–1390

Matrimonio y viudez

Se casó con Étienne du Castel, secretario real; su muerte la dejó a cargo de tres hijos, de su madre y de una sobrina.

1399–1403

La querella de la Rosa

Con la Epístola al dios de Amor y sus cartas sobre el Roman de la Rose, rebatió la imagen de las mujeres que daba Jean de Meun.

1404–1407

Historia, alegoría y consejo

La vida de Carlos V, la Ciudad de las damas, el Libro de las tres virtudes y el Cuerpo político se suceden con rapidez.

1410–1418

Escribir en la guerra civil

En el conflicto entre armañacs y borgoñones escribió una lamentación sobre los males de Francia y el Libro de la paz; después dejó París, probablemente por el convento de Poissy.

1429–1430

Juana de Arco

Su última obra conocida, el Ditié de Jehanne d’Arc, celebra las victorias de la Doncella; Cristina murió hacia 1430.

Comprender una vida en profundidad

01Una veneciana en la corte de Carlos V

Cristina nació en Venecia hacia 1364. Su padre, Tommaso da Pizzano, médico y astrólogo formado en Bolonia, fue llamado a París por Carlos V. Creció cerca de una corte que encargaba traducciones francesas de Aristóteles y reunía una célebre biblioteca real. Según recordaría después, su padre favoreció sus estudios más de lo que la costumbre permitía a una niña. Casada a los quince años con el secretario real Étienne du Castel, perdió a su protector con la muerte del rey en 1380, luego a su padre y, en 1390, a su marido. A los veinticinco años afrontó pleitos por deudas y herencias mientras sostenía a su familia.

02Vivir de la pluma y la querella de la Rosa

A finales de la década de 1390 Cristina empezó con la poesía lírica, en particular baladas sobre su viudez, y pronto buscó protectores entre los príncipes de la casa real. Supervisó la copia y la iluminación de sus manuscritos y los ofreció a la reina Isabel de Baviera y a los duques de Orleans, Berry y Borgoña. Entre 1401 y 1402 rebatió la misoginia del Roman de la Rose frente a secretarios reales y clérigos que defendían a Jean de Meun, y reunió las cartas de la querella en un dossier para la reina. Siguieron obras alegóricas como el Libro de la mutación de Fortuna, donde cuenta que fue transformada en hombre para gobernar su nave tras la muerte de su marido.

03La Ciudad de las damas y las Tres virtudes

En La ciudad de las damas, escrita en 1404 y 1405, Cristina se describe abatida por los juicios de los sabios hasta que aparecen Razón, Rectitud y Justicia y le encargan construir una ciudad para las mujeres dignas. Reelaborando las Mujeres ilustres de Boccaccio, reúne gobernantes, inventoras, sabias, profetisas, esposas fieles y santas como prueba contra las autoridades que denigraban a las mujeres. El Libro de las tres virtudes, terminado en 1405 para Margarita de Borgoña, convierte esa defensa en consejos prácticos para todos los estados, desde princesas y administradoras de señoríos hasta esposas de mercaderes, criadas y pobres. Su realismo sobre la reputación y la jerarquía ha hecho que se lo juzgue a la vez sagaz y conservador.

04Aconsejar a un reino dividido

Cuando la locura de Carlos VI abrió una lucha entre las casas de Orleans y Borgoña, Cristina se dirigió directamente a los príncipes. El Libro del cuerpo político, escrito entre 1404 y 1407 para el joven delfín Luis de Guyena, describe el reino como un cuerpo cuyo príncipe, caballeros y pueblo se deben mutuamente cuidado y servicio. Se apoyó en Aristóteles a través de las traducciones de Nicole Oresme, en Valerio Máximo y en Juan de Salisbury, y escribió después sobre el derecho de la guerra y sobre la paz. Después de 1418 guardó silencio, probablemente en el convento de Poissy, hasta que su poema de 1429 celebró a Juana de Arco. En 1949 Simone de Beauvoir vio en ella a la primera mujer que tomó la pluma para defender a su sexo.

Un legado y sus tensiones.

Sus obras circularon en manuscritos de presentación y en las primeras ediciones impresas, con traducciones inglesas impresas entre 1478 y 1521 y una versión portuguesa en 1518. La investigación moderna la ha recuperado como pensadora política y como una de las primeras voces del largo debate sobre las mujeres; Simone de Beauvoir la elogió en 1949, aunque la etiqueta de «feminista» sigue discutiéndose por anacrónica.

Fuentes y referencias

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