Nacimiento en Viena
Nació el 26 de abril en una de las familias industriales más ricas del Imperio de los Habsburgo.
Una biblioteca de pensamiento
Mostrar a la mosca la salida de la botella.
Ludwig Wittgenstein fue un filósofo nacido en Austria, ingeniero de formación y profesor durante años en Cambridge, cuya obra gira en torno a la relación entre lenguaje, lógica y mundo. Su Tractatus buscaba los límites de lo que puede decirse con sentido; sus escritos tardíos, publicados tras su muerte, entienden el significado como uso dentro de prácticas compartidas y la filosofía como aclaración paciente de confusiones conceptuales.
Nació el 26 de abril en una de las familias industriales más ricas del Imperio de los Habsburgo.
Estudió lógica con Bertrand Russell y luego se retiró a Noruega para trabajar a solas.
Sirvió en el ejército austrohúngaro y terminó el Tractatus poco antes de caer prisionero en Italia.
Enseñó en escuelas primarias de la Baja Austria y compuso un diccionario ortográfico para sus alumnos.
Retomó la filosofía, ocupó la cátedra desde 1939 y reelaboró sin cesar el material de las Investigaciones.
Escribió las notas publicadas después como Sobre la certeza y murió en Cambridge el 29 de abril de 1951.
Ludwig Wittgenstein nació en Viena en 1889, hijo menor del industrial del acero Karl Wittgenstein, en una familia acaudalada situada en el centro de la vida musical de la ciudad. Estudió ingeniería en Berlín y desde 1908 investigó en aeronáutica en Manchester, donde las preguntas sobre los fundamentos de las matemáticas lo llevaron a la obra de Gottlob Frege y Bertrand Russell. Por consejo de Frege fue a Cambridge en 1911 para estudiar con Russell, que pronto lo trató como a un colaborador más que como a un alumno. En 1913 se retiró a Skjolden, en Noruega, para trabajar a solas en lógica, un gesto de retiro que se repetiría a lo largo de su vida.
Al estallar la guerra en 1914 se alistó como voluntario en el ejército austrohúngaro, sirvió en el frente oriental y después en el italiano y fue condecorado por su valor, mientras llenaba cuadernos de trabajo lógico. Terminó el Tractatus en 1918 y en noviembre de ese año cayó prisionero en Italia. De regreso en Viena en 1919, cedió su parte de la fortuna familiar, se formó como maestro y enseñó en escuelas de aldea de la Baja Austria de 1920 a 1926; el Tractatus apareció en 1921 gracias a la ayuda de Russell. Después trabajó como jardinero en un monasterio y diseñó con el arquitecto Paul Engelmann una casa en Viena para su hermana Margarethe. Las conversaciones con Frank Ramsey y con miembros del Círculo de Viena prepararon su regreso a la filosofía.
De vuelta en Cambridge en 1929, Wittgenstein presentó el Tractatus como tesis doctoral y empezó a llenar manuscritos que desmontaban poco a poco su concepción anterior de la forma lógica. Los Cuadernos azul y marrón, dictados a estudiantes entre 1933 y 1935, introdujeron los juegos de lenguaje. Tras la anexión de Austria en 1938 solicitó la nacionalidad británica, que obtuvo en 1939, el año en que sucedió a G. E. Moore en la cátedra de filosofía. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como mozo en el Guy’s Hospital de Londres y luego en una unidad de investigación médica en Newcastle. Su enseñanza, intensa y poco convencional, marcó a una generación de estudiantes, aunque apenas publicó nada.
Renunció a su cátedra en 1947 para escribir y vivió largas temporadas en la Irlanda rural, sobre todo en la costa de Connemara, y después en Dublín. Tras visitar a Norman Malcolm en Estados Unidos en 1949, se le diagnosticó un cáncer de próstata. Pasó sus últimos meses en Cambridge, en casa de su médico Edward Bevan, y allí murió el 29 de abril de 1951; sus últimas palabras, según se cuenta, fueron: «Dígales que he tenido una vida maravillosa». Casi todo lo que hoy se lee bajo su nombre fue editado a partir de manuscritos y mecanoscritos por sus albaceas literarios, Rush Rhees, G. E. M. Anscombe y G. H. von Wright, de modo que las decisiones editoriales forman parte de toda interpretación de su pensamiento tardío.
Sus dos obras, muy distintas, marcaron el Círculo de Viena, la filosofía del lenguaje ordinario, la filosofía de la mente y los debates sobre reglas, certeza y escepticismo. Los intérpretes siguen discutiendo hasta qué punto los escritos tardíos rompen con el Tractatus y cómo leer textos que él nunca preparó para su publicación.
Fuentes y referencias