Nacimiento en Túnez
ʿAbd al-Rahman ibn Jaldún nació en el Túnez hafsí en una familia de sabios y funcionarios que había dejado Sevilla hacia la época de su conquista por Castilla en 1248.
Leer la historia a la luz de la naturaleza de la sociedad humana.
ʿAbd al-Rahman ibn Jaldún, nacido en Túnez en una familia de origen andalusí, pasó su vida entre las cortes del norte de África, Granada y El Cairo mameluco como secretario, embajador, maestro y juez malikí. De esa experiencia de dinastías que se alzan y caen extrajo la Muqaddima, que contrasta los relatos históricos con la naturaleza de la sociedad humana y explica el poder político por la solidaridad de grupo, el paso del desierto a la ciudad y la decadencia que trae el lujo.
ʿAbd al-Rahman ibn Jaldún nació en el Túnez hafsí en una familia de sabios y funcionarios que había dejado Sevilla hacia la época de su conquista por Castilla en 1248.
La epidemia que asoló el norte de África mató a sus padres y a muchos de sus maestros, pérdida que más tarde describió como un encogimiento de la civilización misma.
Sirvió a los benimerines en Fez, donde pasó casi dos años en prisión, y después a los nazaríes de Granada y al emir hafsí de Bugía.
Protegido por una tribu en un castillo de la actual Argelia, redactó la Muqaddima en unos cinco meses y concluyó su primera versión en 1377.
El sultán Barquq lo nombró gran cadí malikí; ese mismo año su mujer y sus hijos se ahogaron al hundirse su barco frente a Alejandría.
Ante Damasco sitiada se entrevistó con Tamerlán y dejó constancia de sus conversaciones; murió en El Cairo en 1406, pocas semanas después de su sexto nombramiento como juez.
ʿAbd al-Rahman ibn Jaldún nació en Túnez en 1332 en una familia de ascendencia árabe que había ocupado cargos en Sevilla durante generaciones antes de establecerse en Ifriqiya hacia 1248. Su padre, hombre de letras, le enseñó el Corán, la gramática árabe y la poesía, y otros maestros lo formaron en el hadiz y el derecho malikí. Cuando el sultán benimerín Abu l-Hasan ocupó Túnez en 1347, llegaron en su séquito sabios de Fez, entre ellos al-Abili, que inició al joven en la lógica, las matemáticas y la filosofía. La peste de 1348–1349 mató a sus padres y a muchos de sus maestros. En 1352 obtuvo su primer cargo en la corte hafsí, encargado de escribir la fórmula de alabanza que autenticaba los documentos oficiales, pero pronto dejó Túnez en busca de una carrera más amplia.
En 1354 Ibn Jaldún se unió en Fez al círculo de sabios del sultán benimerín Abu ʿInan y llegó a ser uno de sus secretarios. Sospechoso de conspirar con el depuesto emir hafsí de Bugía, estuvo preso desde 1357 hasta la muerte del sultán en 1358. Con Abu Salim fue secretario confidencial del soberano y después juez de las quejas contra los funcionarios; en 1362 pasó a Granada, donde el visir y escritor Ibn al-Jatib lo acogió en la corte de Muhammad V. Enviado en 1364 como embajador ante Pedro I de Castilla en Sevilla, rechazó la oferta del rey de quedarse y recuperar las tierras de su familia. Desde 1365 sirvió como chambelán al emir de Bugía y, durante la década siguiente, pasó de un soberano a otro, negociando a menudo en su nombre con tribus árabes y bereberes.
En 1375, cansado de la política, Ibn Jaldún se retiró con su familia a Qalʿat Ibn Salama, un castillo bajo la protección de los Awlad ʿArif en el actual noroeste de Argelia. Allí, como recordaría más tarde, las palabras y las ideas afluían a su mente, y en unos cinco meses, hacia 1377, concluyó la primera versión de la Muqaddima, introducción a una historia universal. Necesitado de libros que el castillo no tenía, volvió a Túnez en 1378, terminó la historia de los bereberes y ofreció un ejemplar de la obra al sultán hafsí Abu l-ʿAbbas. Los roces con el jurista Ibn ʿArafa y las exigencias del sultán sobre su tiempo lo llevaron en 1382 a embarcarse hacia Alejandría, con el pretexto de la peregrinación.
En El Cairo mameluco, Ibn Jaldún enseñó en al-Azhar y en varias madrasas, y en 1384 el sultán Barquq lo nombró gran cadí malikí. Su severidad contra la corrupción y el tráfico de influencias le granjeó enemigos: destituido y repuesto una y otra vez, ocupó el cargo seis veces en total. Ese mismo año su mujer y sus hijos, que navegaban desde Túnez para reunirse con él, murieron en un naufragio frente a Alejandría. Peregrinó a La Meca en 1387 y siguió revisando el Kitab al-ʿIbar y su autobiografía. En 1401, tras acompañar al ejército mameluco a Damasco, fue descolgado con una cuerda desde las murallas de la ciudad sitiada para reunirse con Tamerlán, pasó varias semanas en su campamento y escribió para él una descripción del Magreb. Murió en El Cairo el 17 de marzo de 1406 y fue enterrado en el cementerio sufí situado fuera de Bab al-Nasr.
Historiadores otomanos como Naima aplicaron a su propio imperio su teoría de la decadencia dinástica, y tras la traducción francesa de De Slane, publicada entre 1863 y 1868, los lectores europeos lo saludaron como precursor de la sociología, la economía y la filosofía de la historia. Sus análisis de la solidaridad, el poder del Estado y los impuestos siguen discutiéndose entre historiadores, teóricos sociales y economistas, mientras los especialistas insisten en leerlo dentro de la cultura jurídica, teológica y filosófica de su tiempo.
Fuentes y referencias