Absurdo y rebeldía · ensayo, novela y teatro · 1913–1960
Albert Camus
Hay que imaginarse a Sísifo feliz.
Argel · París · Lourmarin
Filosofía
Ideas para cambiar la mirada.
01
Lo absurdo
Lo absurdo no está solo en el mundo ni solo en la mente, sino en su confrontación: el anhelo humano de unidad y claridad choca con el silencio irrazonable del mundo. Camus lo trata como un punto de partida que hay que mantener a la vista, no como una conclusión.
Una situación para reflexionar
Levantarse, tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, comida, tranvía, cuatro horas de trabajo, y un día surge el «porqué» en medio de ese cansancio.
02
El suicidio filosófico
Camus llama suicidio filosófico al movimiento por el que pensadores que parten de lo absurdo escapan de él mediante un salto: convierten la ausencia de respuestas en prueba de Dios o de un sentido oculto. El razonamiento absurdo rechaza esa esperanza con la misma firmeza que el suicidio físico.
Una situación para reflexionar
Kierkegaard y Chestov, según la lectura de Camus, describen con fuerza el muro de lo absurdo y luego declaran que ese mismo muro es la puerta de lo divino.
03
La rebeldía
La rebeldía empieza cuando alguien dice no a una condición que ha ido demasiado lejos; al negarse, el rebelde dice también sí a un límite y a un valor que pertenece a todos. Camus lo resume en un cogito de la solidaridad: me rebelo, luego somos.
Una situación para reflexionar
Un esclavo que ha obedecido toda su vida rechaza de pronto una orden nueva; su no afirma una dignidad que reclama para todos los esclavos y no solo para sí mismo.
04
El pensamiento del mediodía
Frente a las doctrinas que sacrifican a los vivos al fin de la historia, Camus reclama un pensamiento mediterráneo de la mesura, que acepta los límites, mantiene en tensión las contradicciones y se niega a legitimar el asesinato, incluso por una causa justa.
Una situación para reflexionar
En Moscú, en 1905, Iván Kaliáyev contuvo su bomba porque en el carruaje del gran duque viajaban niños; Camus ve en esa negativa un límite que la rebeldía se impone a sí misma.